El uso del sonido, el color y el aroma han vuelto a ponerse de moda para complementar el cuidado de la salud.
En todas las tradiciones médicas de la antigüedad se conocía el
efecto de los olores no tan solo sobre el sistema nervioso, sino también
sobre nuestros campos de energía.
Cada día que pasa, muchas personas invierten grandes cantidades de
dinero en la intención de mantenerse saludables. Vitaminas, hierbas
medicinales, entrenadores personales son algunas de las cosas en las que
gastan su dinero en el afán de mantener cuerpos esbeltos, altos niveles
de energía y eficiencia corporal. Hay muchos recursos que nos vienen
desde la antigüedad y que fueron usados con mucho éxito en distintos
sistemas de sanación, tanto en oriente como occidente.
El sonido, el color y el aroma han vuelto a ponerse de moda y vemos
anuncios en distintas publicaciones de salud ofreciendo tratamientos en
los que se usan aceites esenciales, luces de colores y hasta
musicoterapia. Sin embargo, estas técnicas no están fundamentadas en
meras especulaciones, sino que pueden ser sustentadas a través de los
conocimientos que tenemos de la física moderna.
Es de todos sabido que una de las cuatro formas de energía que
intervienen en los fenómenos del universo es el electromagnetismo. Todos
los fenómenos que experimentamos en nuestra cotidianidad pudieran ser
explicados a la luz de las interacciones eléctricas y magnéticas.
Nuestro cuerpo está constituido por partículas atómicas que producen
ciertas frecuencias que pueden ser medidas tanto en sus estados de salud
como en estados de enfermedad. Investigaciones recientes han
demostrado, que cuando experimentamos un resfriado, la activación de
condiciones como el cáncer y otras enfermedades degenerativas, la
frecuencia de nuestro cuerpo ha descendido considerablemente.
Algunos investigadores aseguran que nuestro cuerpo vibra en una
frecuencia que está dentro del rango entre los 62 y 68 megahercios. Al
hablar de megahercios nos estamos refiriendo a una forma de medir las
ondas electromagnéticas.
Nuestros estados emocionales, nuestra alimentación y otros patrones
habituales pueden alterar nuestra frecuencia electromagnética y esta
puede ser restaurada a través del uso de ciertas técnicas tales como el
aroma, el sonido y el color.
El Color
Para dar un ejemplo de lo anterior, sabemos que los colores que
usamos en nuestra ropa pueden tener un efecto sobre nuestros estados
emocionales. Usualmente cuando nos deprimimos, cuando estamos tristes o
desalentados tendemos a utilizar colores más oscuros; interesante sería
saber si es el color lo que produce el estado emocional o viceversa.
Nuestra opinión es que el color sostiene el estado emocional y lo
representa. Por lo tanto, si queremos salir de una depresión una buena
técnica sería comenzar a usar colores más vivos tales como naranja, el
blanco, en algunos casos el rojo los cuales reflejarán estados
emocionales mejores. Sabemos que los colores tienen frecuencia
vibratorias eso es lo que hace que nuestros ojos puedan distinguir
dentro del espectro de luz que crea la impresión en nuestra retina de
los diversos tonos cromáticos. Basado en este razonamiento podemos
elevar la frecuencia del cuerpo cambiando las tonalidades con que nos
vestimos.
Del mismo modo ocurre con el sonido. Cuando estamos deprimidos o
tristes tendemos a escuchar música melancólica o aquella que sostiene
nuestros estados de conciencia. Las famosas canciones “corta venas” no
son otra cosa que melodías que evocan dolor y sufrimiento conectado con
las relaciones sentimentales. Entre más las escuchemos más nos
reprimimos y sostenemos esa frecuencia vibratoria. Si empezamos a
escuchar canciones alegres, esperanzadoras que nos den aliento y
positividad nos estaremos ayudando a salir de estos estados emocionales.
Se ha llegado a decir que nuestro cuerpo tiene su propia nota musical y
en la astrología védica decimos que hay formas de encontrar esa clave
para mejorar nuestra salud y promover la armonía de nuestro cuerpo.
El filósofo griego Platón hablaba en su diálogo, titulado La
República, de cómo los egipcios cuidaban con mucho celo la música que se
escuchaba en el pueblo, de hecho hablaban de leyes que la regulaban.
Ellos sabían que la música tiene un efecto directo sobre los estados de
conciencia de la población. Basándonos en este principio pudiéramos
preguntarnos ¿qué impacto tienen las canciones que incitan a la
violencia, al uso de drogas y al sexo descontrolado, sobre los jóvenes
que le escuchan diariamente? Aparte del mensaje que llevan, hay otros
componentes tales como el tono musical y el ritmo que o tienen un efecto
comprobado sobre los estados de conciencia y el cuerpo.
Nosotros, como padres, deberíamos entender que es muy probable que
todo el trabajo de educación y moralización estamos tratando de hacer
con nuestros hijos puede estar siendo anulado o neutralizado por medio
de la música que ellos escuchan.
El Aroma
Ahora hablemos del aroma. En todas las tradiciones médicas de la
antigüedad se conocía el efecto de los olores no tan solo sobre el
sistema nervioso, sino también sobre nuestros campos de energía. A pesar
de que en América a este conocimiento no se le ha dado mucha atención
lo contrario ha ocurrido en Europa. Muchos institutos en ese continente
estudian diariamente los efectos curativos y estabilizadores de los
aceites esenciales extraídos de plantas aromáticas y medicinales. Países
como Suiza, Alemania e incluso Egipto, en el Medio Oriente, tienen una
larga tradición de uso, destilación y aplicación de aceites esenciales.
Algunos investigadores afirman que se han podido medir las
frecuencias electromagnéticas de ciertos aceites extraídos de las
plantas y que se usan comúnmente. A continuación daremos algunos
ejemplos de estas mediciones. Aunque debemos de advertir que hay algunas
polémicas con respecto al modo en que se obtuvieron estas medidas,
exponemos este conocimiento a consideración de nuestros lectores y
recomendamos que ellos pongan a prueba estos datos y traten de sentir en
sus propios cuerpos el efecto de estos compuestos vegetales:
- Aceite de rosas: 320 MHz
- Aceite de Lavanda: 118 MHz
- Aceite de Manzanilla: 105 MHz
Asumiendo que estas medidas sean correctas, el mero uso de ellas
sobre nuestro cuerpo o en la forma recomendada por un terapeuta
autorizado debería subir la vibración electromagnética de un cuerpo que
se encuentre en un estado emocional alterado o enfermo.
Para ir más lejos con nuestro planteamiento, existe un vínculo entre
el sonido, el color y el aroma. Esta correlación fue establecida desde
la antigüedad por los maestros de la India los cuales usaron como base
la astrología. Para dar un ejemplo: el Sol que se relaciona con la nota
musical Re, está de igual forma vinculado con falta de vitalidad,
condiciones cardiovasculares, problemas óseos y desde el punto de vista
psicológico falta de asertividad, estima propia, liderazgo y capacidad
organizativa. El uso de aromas tales como la salvia no tan solo tendría
un efecto para fortalecer cualquier de las debilidades fisiológicas
antes mencionadas, sino, que al mismo tiempo, tendría un efecto sobre
los estados emocionales antes descritos.
Es importante aclarar que bajo ningún debes dejar tus tratamientos
médicos y sustituirlos por el uso de estas terapias. Es importante
aclarar que toda aplicación del color, del sonido y el aroma se deben de
hacer bajo estricta supervisión de un especialista o una persona
adiestrada apropiadamente en el campo. Pero hemos querido traer a la
atención de los lectores de que hay métodos efectivos mediante los
cuales podemos mejorar la salud, nuestros estados emocionales y
potenciar las energías que se encuentran dormidas en nuestro cuerpo.
Según vaya pasando el tiempo se verá en una forma más clara cómo la
medicina moderna está poco a poco incorporando muchos de estos conceptos
que fueron parte del conocimiento olvidado por nuestra humanidad pero
preservados en los antiguos textos y las tradiciones orales de la
medicina ayurvédica, china, tibetana y la practicada en otros pueblos
del continente americano.
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