El
hecho de que ciertas conductas nuestras se repitan todo el tiempo, se
debe al subconsciente. Muchos de nosotros presentamos patrones de vida
recurrentes; una experiencia pasada o un mismo comportamiento se
manifiestan una y otra vez.
La
vida cambia cuando nosotros cambiamos. Siempre que decidimos cambiar
enfrentamos resistencia. Sí puedes cambiar, pero tus viejos patrones de
vida trataran de persistir.
Nuestro
comportamiento actual es resultado de las experiencias adquiridas en la
infancia. Debido a que nuestras primeras relaciones con el mundo, son a
través de nuestros padres, su influencia en nuestra vida es enorme.
Atraemos
lo que esperamos, y el mundo nos trata como creemos merecer que nos
trate. Los patrones negativos pueden oponer resistencia, pero no son
invencibles.
Nuestra
propia imagen es la guía que determina exactamente cómo habremos de
comportarnos, con quienes nos relacionaremos, qué cosas intentaremos y
que otras evitaremos.
La imagen que tenemos de nosotros mismos decide:
Qué tanto nos agrada el mundo y que tanto nos gusta vivir en él.
Qué tanto logramos en la vida.
Nosotros decidimos la imagen que queremos mostrar de nuestra propia persona.
Mereces
respeto y amor, simplemente porque tú eres tú. Un ser humano posee
capacidad de amar, de interesare por los demás y de actuar
humanitariamente.
Nuestro
comportamiento y nuestra programación subconscientes interactúan con el
concepto que sobre nosotros mismos tenemos. Es de capital importancia
que hagamos todo lo que esté en nuestras manos para no dejar de tener
pensamientos positivos; de esta manera lograremos seguir siendo felices.
La
conexión entre mente y cuerpo es tan estrecha que, con mucha
frecuencia, cuando queremos evitar algo, nuestro subconsciente hará lo
necesario para que se realice.
Las
emociones y los sentimientos reprimidos afectan nuestra salud. A través
de tus sentimientos y emociones, tú controlas el ambiente de tu cuerpo.
El dolor físico tiene una razón de ser. Es una retroalimentación continua que nos avisa que hacer y que no hacer.
Todos
tendemos a ser parte de nuestro ambiente. Nadie es inmune a las
influencias del mundo que lo rodea. Sí te interesa seriamente cambiar de
vida, procura cambiar tu entorno.
La
clave de la satisfacción y la felicidad es fijar tu mente en el
presente. Muchos aprendemos a posponer los placeres y la alegría,
haciéndonos a la idea muchas veces, de que algún día en el futuro todo
marchará mucho mejor que ahora.
Nadie puede saber a ciencia cierta sí habrá para él un mañana. No contamos más que con el presente.
Cuando
vivimos en el presente, erradicamos de nuestra mente el miedo. En
esencia, el miedo es la preocupación por los eventos que pudieran
ocurrir en el futuro. El tiempo no existe en realidad, salvo como un
concepto abstracto en nuestras mentes.
Vive la vida en el presente y no pierdas el sueño por las cosas que vendrán.
Sí
nos rehusamos a perdonar a otro, nuestra actitud es esta; "En vez de
solucionar las cosas, prefiero vivir en el pasado y echarle la culpa a
otro". Sí culpamos y responsabilizamos a otros individuos de nuestra
infelicidad, rehusamos a admitir nuestra propia responsabilidad.
Culpar a otros es una excusa para no asumir la realidad, una excusa para no actuar.
No
es lo que sucede en nuestras vidas lo que determina nuestra felicidad,
sino cómo reaccionamos a lo que sucede. Nosotros decidimos cómo
reaccionar ante la vida.
Tener
madurez quiere decir ser responsables de nuestra propia felicidad y
optar por concentrarnos más en lo que tenemos, qué en nuestras
carencias.
Sí
permites que una experiencia negativa o un comentario desagradable
ocupen tu mente, sufrirás las consecuencias. Tú tienes el pincel y las
pinturas, pinta el paraíso y entra en él.
Sí
somos infelices se debe a que la vida no es como quisiéramos; la vida
no cumple nuestras expectativas y por ello somos infelices. Sí dejamos
de exigir que las cosas sena perfectas, nos resultará más fácil ser
felices.
Con
demasiada frecuencia exageramos las cosas fuera de toda proporción. Los
desastres son menos desastrosos sí lidiamos con sólo un problema a la
vez.
Piensa
en algo y hacia ello te dirigirás. El pensamiento positivo funciona
porque quienes lo invocan tienen en mente lo que quieren. Siempre debes
pensar en lo que deseas.
La
mente es como un iceberg; tú estás consciente de la parte visible, pero
la de mayor peso es la porción oculta. Lo que tu subconsciente cree ser
cierto lo es en realidad.
La
manera más rápida de mejorar cualquier habilidad es combinar un
entrenamiento físico constante con un entrenamiento mental constante. Tu
mente es un imán y atraes aquello en lo que piensas.
El hombre tarde o temprano se da cuenta que él es el labrador de su propia alma, el responsable de su vida.
Audio: Español - Duración: 108 min aprox
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